La Razón, Joan Planes, 2010-02-26
El Consistorio admite que hay robos a domicilio y anuncia refuerzos policiales y videovigilancia.
El pleno de ayer del Ayuntamiento de Salt (Girona), en el que se debían aprobar los presupuestos del municipio, derivó en un fuerte enfrentamiento verbal entre vecinos e inmigrantes. El motivo es la sensación de inseguridad que asola la población en los últimos meses. Los autóctonos volvieron a acusar a los extranjeros de ser los autores de la mayoría de los delitos, mientras que los foráneos tildaron de «racistas» a los locales.
Toda la sesión fue polémica. El Consistorio aprobó nuevas medidas para combatir la ola de robos y delitos que vive la población y dio luz verde a destinar 90.000 euros para instalar cámaras de videovigilancia y a la contratación de tres nuevos policías locales.
En plena sesión, la alcaldesa, Iolanda Pineda (PSC), ordenó el desalojo de dos vecinos de la sala. Al parecer, la increparon con proclamas como «no tenemos policía en este pueblo» y «vete ya de Salt». Pineda les pidió que apagaran sus teléfonos móviles, pero los dos ciudadanos le respondieron que «no tenemos teléfonos, nos los han robado», en referencia a la inseguridad que denuncian. La sesión del lunes se canceló por los altercados que provocaron unos 200 vecinos.
Los enfrentamientos siguieron en la calle. Unas 200 personas, entre autóctonos e inmigrantes, se encararon e intercambiaron las mencionadas acusaciones. Los colectivos de inmigrantes han reaccionado y anunciaron una manifestación, aún sin fecha, para denunciar la situación que sufren. En este sentido, la alcaldesa pidió «serenidad y tranquilidad» y alertó de que «los delincuentes son tanto nacionales como extranjeros, no queremos entrar en este juego».
Fuentes municipales explicaron a LA RAZÓN que «estamos reforzando la vigilancia y pedimos más mossos». Desde hace una semana, la Policía Autonómica tiene una patrulla nocturna en el municipio. «No hay un fuerte incremento de la inseguridad, pero en los últimos meses hemos detectado más robos a domicilio que antes, lo que provoca inquietud entre la población», añadieron.
Riesgo de secuestro
El presidente del grupo parlamentario del PP, Daniel Sirera, denunció ayer que la inseguridad ciudadana crece en Cataluña. Y puso como ejemplo un intento de secuestro de una niña en Vilanova i la Geltrú (Barcelona). Sirera advirtió al president de la Generalitat, José Montilla, de que hay colegios en Cataluña que están enviando cartas a los padres explicándoles que hay posibilidades de que sean secuestrados sus hijos. La consellerias de Educación alegó que no tiene constancia e Interior, que no da verosimilitud a los hechos. El PP basa su denuncia en el testimonio de una niña de once años de Vilanova i la Geltrú (Barcelona) que dijo a su familia que dos personas que viajaban en una furgoneta la habían intentado secuestrar a la salida de la escuela.
Los comerciantes logran más luz y más Policía tras el crimen del bar
El espantoso crimen que el pasado lunes se cometió en el bar Joan alteró la reunión que ayer tenían programada los comerciantes del Eixample con la concejal del distrito, Assumpta Escarp, también responsable del área de seguridad del Consistorio barcelonés. «A priori», la cita era para hablar sobre cómo afectan las obras a los comercios, pero la preocupación por la creciente sensación de inseguridad en el barrio acabó protagonizando el debate. Cor Eixample, la principal asociación de comerciantes del distrito, puso dos peticiones sobre la mesa: Más iluminación y más presencia policial. «No nos vale que de tanto en tanto pase un coche patrulla, lo que necesitamos es una policía de proximidad», reclamó el propietario de un bar de la calle Mallorca. Los Mossos d’Esquadra y la Guardia Urbana llegaron a la reunión con los deberes hechos. Se comprometieron a aumentar su presencia en las calles del Eixample, sobre todo, entre las 20.00 y las 22.00 horas, cuando cierran los comercios. Por su parte, la concejal del distrito prometió iluminar más las calles, sobre todo, los puntos afectados por las obras. Desde que empezaron las obras del AVE en la calle Mallorca, la plataforma del «AVE por el Litoral» viene denunciando que los delincuentes aprovechan que las vallas restan visualidad para cometer más robos. Sin ir más lejos, un vecino apareció en la reunión con muletas porque dos días antes lo atracaron en el portal de su casa. Pere Vallejo, de «Ave pel Litoral» lamentó que el Ayuntamiento no haya escuchado a los vecinos. «Pedíamos más luz y han colgado dos grandes focos en la calle Bruc, tras la tragedia del bar Joan». Escarp insistió en que el homicidio del lunes «ha sido un hecho puntual».
Más tensión e insultos entre
Más tensión e insultos entre vecinos de Salt
Una vez más, el pleno del Ayuntamiento deriva en enfrentamientos entre vecinos del municipio, con la inmigración y la seguridad como pretextos
El País, SÍLVIA OLLER – Salt , 2010-02-26
Tensión y crispación máxima la que se vivió ayer en Salt dentro y fuera del Ayuntamiento. La situación se complica, los nervios están a flor de piel y muchos ciudadanos coinciden en señalar que al Consistorio “se le ha escapado el tema de las manos”. Que el ambiente está caldeado yque en cualquier momento puede estallar lo demuestran los hechos que se vivieron ayer en la sala de plenos, en una de las reuniones más concurridas de los últimos tiempos. También fuera, el ambiente era tan tenso que se podía cortar el aire con un cuchillo.
Agentes de paisano separando a ciudadanos de distinta procedencia enfrentados por la seguridad antes de que lleguen a las manos y trabajadores sociales empleándose a fondo para calmar los ánimos demasiado encendidos son algunas de las escenas que se vivieron ayer a las puertas del Consistorio. Unos acusaban a otros de ser los culpables del aumento de delitos e inseguridad que desde hace unos años hay en Salt, mientras que los ciudadanos extranjeros clamaban que no se pusiera a todos en el mismo saco y calificaban de racistas algunas conductas.
Mientras, en el interior se celebraba el pleno que se suspendió el pasado lunes después de que un grupo de unos 300 vecinos se manifestase para pedir más seguridad. Ayer también pudo ocurrir lo mismo, pero la alcaldesa, Iolanda Pineda, lo impidió, pidiendo a la policía que desalojase a dos vecinos que alborotaron la sala. “Hace un mes que no puedo dormir”, “¿dónde está la policía?”, “vete del pueblo”, “tenemos miedo de salir a la calle”, “es una vergüenza” o “no paran de robarnos”, gritaron los expulsados encarándose a la alcaldesa. Los desalojados se llevaron el aplauso de algunos vecinos.
En las puertas del Ayuntamiento, un cordón de agentes de la policía local impedía el paso de más vecinos a la sala de plenos. Tras esa barrera, un centenar de personas se concentraba en la plaza del Ayuntamiento para pedir más seguridad. Es el caso de Antonia, una mujer de 58 años que lleva viviendo toda la vida en Salt. “Desde hace cinco o seis años la sensación de inseguridad en el municipio ha ido creciendo, mucha gente ya no se siente segura”, explicaba. No ha sido víctima de ningún robo, pero asegura haberlos presenciado en varias zonas del municipio como en el mercado. “Cuando voy al banco a sacar dinero tengo miedo”, señala. “No sé si el Ayuntamiento podría haber hecho algo más, pero lo cierto es que la situación se le está yendo de las manos”, indicó esta vecina, quien pide más vigilancia policial de noche y también de día.
Mohamed, un joven marroquí de 19 años, cree que hacen falta más patrullas de policía, aunque advierte que “hay mucho racismo”. “Aquí, como en todas partes, hay marroquíes buenos y malos; no todos somos iguales”. Él mismo fue testigo de uno de esos brotes xenófobos. “Venís aquí a beber y a ensuciar el país”, le increpó un vecino a otro de procedencia marroquí. Este último le contestó: “Venimos aquí a levantar España”. “Tú que vas a levantar…”, le increpó en tono burlón el vecino de Salt. La discusión subió de tono y requirió la presencia de la policía, que tuvo que mediar entre ellos para evitar que la discusión llegara a más. Varios episodios como este, en los que tuvo que intervenir la policía, se repitieron a las puertas del Ayuntamiento.
El marroquí Mourad el Hassani fue otro de los testigos de los insultos y ataques airados, en cierto punto de odio y hostilidad hacia el colectivo marroquí. “Hemos venido a trabajar, no a robar. Son una minoría los que roban, no tenemos que pagarlo todos”, reclamó este joven que lleva más de media vida en Salt. A su juicio, la solución a este conflicto es “reunirnos todos los que vivimos en Salt y colaborar”.
Pero parece ser que los recién llegados preparan una manifestación como respuesta a los insultos la próxima semana. De hecho, a primera hora de la tarde una setentena de marroquíes se concentró ante el Ayuntamiento para expresar su malestar. El miércoles, entidades vecinales de Salt y comerciantes también anunciaron su intención de convocar una protesta si no recibían respuesta a sus demandas de más efectivos policiales y de un mayor endurecimiento de la ley con los reincidentes. La alcaldesa llama a la calma y a la serenidad. Pero en Salt, la ciudadanía parece estar en pie de guerra.